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domingo, 22 de enero de 2012

Marino Marini en Conde Duque.



Exposición: MARINO MARINI.
Comisario: Marisa Oropesa.
Ubicación: Sala de exposiciones 3 de Conde Duque. C/ Conde Duque, 11. 28015 Madrid.
Fechas de exposición: 15/11/2011 - 19/02/2012.
Información: www.esmadrid.com/condeduque.
Fecha de visita: 21/12/2011.




     La exposición de Marino Marini (Pistoia, 1901-Milán, 1980), considerado uno de los máximos exponentes del arte italiano del S.XX y XXI, está constituida por un total de 75 piezas (25 esculturas, 10 pinturas y 40 dibujos). La temática que las recoge suele considerarse icónica. Así, el desnudo, caballos y jinetes, el circo y la figura mitológica de La Pomona, forman una fuente de inspiración fundamental para la obra de este artista. No en vano, sus piezas tienen nombres como “Desnudo femenino” (1932), “Malavarista” (1940), “Bailarina” (1953), “Pequeña bailarina” (1953) o “Caballero” (1956). Cabe también destacar a este autor como artífice de un gran número de retratos psicológicos, entre los que se encuentran los realizados a amigos como Stravinsky, Chagall, Mies Van Der Rohe o Jean Arp.

     El nacimiento de Marini en la Toscana, cuna de los etruscos desde el S VI a.C., fue de sus primeras influencias, quedando siglos de mitología y tradición escultórica plasmados en muchas de sus piezas. Esta herencia también la adquirieron otros artistas contemporáneos como Medardo Rosso, Arturo Martini y Manzú, todos ellos modeladores y cercanos para Marini. Su aprendizaje en la Academia de Bellas Artes de Florencia y sus constantes viajes a París, en los que entró en contacto con las nuevas tendencias artísticas, también son constituyentes de un estilo cargado de modernidad y simbolismo en sus esculturas, de trazos firmes y gran colorido en sus pinturas. Testigo del traslado de la capital del arte desde París a Nueva York, Marini se vio influido por artistas como Picasso, Maillol y Braque, entrando en contacto con Julio González y Brancusi (que realizaba talla cerrada, normalmente en piedra) y llegando incluso a establecer gran amistad con De Chirico, Henry Moore y Severini.

     Otro de los grandes acontecimientos que marca inevitablemente el desarrollo del estilo de Marini es el haber sido testigo de las dos Guerras Mundiales y el correspondiente periodo de entre guerras. El reflejo del dolor, el pesimismo y la desesperanza del momento evoluciona de una manera progresiva en sus piezas, tanto a nivel formal como conceptual. Así, por ejemplo, vemos a caballos y jinetes cada vez más abstractos y con mayor pérdida de equilibrio.

     Autor de reconocido prestigio a lo largo de su vida, fue nombrado miembro de honor de la Academia de Bellas Artes de Florencia, miembro de der Orden Pour le Mérite für Wissenschaften und Künste, alta condecoración alemana, y ciudadano honorífico de Milán. Fue ganador del Gran Premio de la Exposición Universal de París y el Gran Premio de la Academia de Roma. Participó como jurado en la Bienal de Venecia, donde le dedicaron una exposición individual y donde años después gana el Premio Internacional de Escultura. Asimismo, fue partícipe también en exposiciones como Twentieth Century Italian Art, en el Moma, entre otras.

     Siete años antes de su muerte en 1980, se inauguró en Milán el Museo Marino Marini.






     Centrándonos en las esculturas expuestas en esta ocasión en Conde Duque, nos encontramos ante piezas de bronce de mediana dimensión en su mayoría. Si una característica es común a todas ellas es la huella que el autor deja a lo largo de todo el proceso de creación, desde el primer modelado, pasando por el negativo hasta el positivo final. Esta huella de la herramienta (escofina, espátula,…) que insiste en la forma de donde está ubicada, acaba configurando una pieza llena de matices y con una textura extremadamente rica, textura en ocasiones parcelada a conciencia por su creador. La impresión que me genera este tipo de acabado en estas obras es de algo inmediato, impulsivo, con más fuerza que técnicas más depuradas o realistas. Partes concretas más desdibujadas en algunas de las piezas hacen pensar en posibles bocetos inacabados que posteriormente se han pasado a bronce.







     La técnica que probablemente usa Marini en la mayoría de sus piezas es la escayola directa. Una vez conseguido el bronce final, otro elemento que dota a cada escultura de particularidad es el uso de las pátinas sobre éste. Los goterones de los distintos ácidos son únicos en cada escultura y generan una policromía muy característica.



 




     Como hemos mencionado anteriormente, el estilo de Marini va evolucionando con el paso del tiempo y las circunstancias. Así, en algunas de las obras más tempranas que encontramos en esta exposición, como por ejemplo “Mujer Desnuda”, de 1932, nos encontramos un hacer totalmente académico. Esta pieza en concreto, se trata de un fragmento de torso tallado en el tronco de un árbol, detalle que se aprecia sobretodo por el corte de la pieza en la parte superior.

     En sus modelados observamos esta evolución si comparamos la escultura “Malabarista”, de 1940, con modelado poco apretado, insistencia en determinadas zonas y huella de sus moldes, con otras del año 53, como “Bailarina” y “Pequeña Bailarina” o “Caballero”, de 1956, obras no académicas, con cierta dureza y apretadas aunque no rígidas. En estas últimas piezas busca el aire, el movimiento o el gesto de un momento concreto sin insistir ni recorrerlas demasiado con las herramientas. Incluso destacaría el uso más frecuente de líneas contundentes, acercándose a la abstracción y generando formas casi geométricas.



"Pequeña bailarina", 1956.



     El empleo de los distintos materiales en las peanas queda muy patente en la serie de retratos que nos encontramos en la sala. El modelado suelto del barro adquiere un aire totalmente distinto al ser ubicado en una peana de acero o en una de metacrilato (más frío). En estos retratos observamos una aire psicológico muy marcado, evidente en el hecho de que sus cráneos son pequeños y sin detalle, dando importancia al gesto que retrata el carácter del representado, asemejándose así a las máscaras. En ocasiones, Marini funde las esculturas con la peana empleando para ambas el bronce, como en “Caballero”. El sello del autor está siempre impreso, incluso en estas piezas.







     La sala de exposiciones, dada su amplitud, genera un espacio agradable donde encontrarse con el elevado número de piezas y aire entre ellas. Ninguna interferencia y el silencio reinante hacen de esta visita un momento de disfrute sin orden rígido establecido en su recorrido.

     La distribución de los elementos podría resumirse en pintura y dibujos fundamentalmente en el centro, y esculturas en el exterior. La ubicación de éstas últimas, aún cercanas a las paredes, gozan del suficiente espacio alrededor como para su completa observación. La iluminación del espacio es la adecuada ayudando al análisis desde todos los puntos de vista.

     La información aportada por la organización es escueta: un díptico, un par de paneles introductorios del artista en la entrada de la sala y breves cartelas en las piezas. Quizás para salir con mayor información, habría sido acertado disfrutar de las visitas guiadas gratuitas que Conde Duque ofrece de viernes a domingo a los interesados.

martes, 1 de noviembre de 2011

Cornelis Zitman en Conde Duque.


Comisario: Carlo Armas Ponce.
Ubicación: Sala de exposiciones 3 de Conde Duque. C/ Conde Duque, 11. 28015 Madrid.
Fechas de exposición: 10/06/2011 - 16/10/2011.
Información: www.esmadrid.com/condeduque.
Fecha de visita: 15/10/2011.










      La obra del holandés Zitman expuesta en esta ocasión se centra básicamente en la representación escultórica de los indígenas de Venezuela. Así encontramos en un espacio aproximado de 1000 metros cuadrados una cantidad de 103 esculturas, su mayoría realizadas en bronce, 25 dibujos y un óleo, fechado en 1946, que constituye la obra más antigua del autor.

     La trayectoria artística de Cornelis viene estrechamente ligada, como en la mayoría de artistas, a sus experiencias vitales. Proveniente de una familia de constructores, fue en Holanda, donde se formó estudiando Bellas Artes en la academia de La Haya y posteriormente, por un periodo de 3 años en el que regresó de Venezuela (país al que se traslado en 1947), donde aprendió técnicas de fundición con el escultor Starreveld.

     Sin lugar a dudas, una de estas experiencias significativas que influyeron al artista en su juventud fue la visita a dos exposiciones en Amsterdam. Una de ellas, El retorno de los antiguos maestros, de Van Eyck a Rubens, conmocionó a un joven nada interesado en el arte moderno y sí entusiasta del dibujo. La otra exposición, Matisse-Picasso, se convertirá en una revelación personal, en la que descubre la representación de la belleza de Picasso, salvando las deformaciones, belleza cargada de verdad y de alma.

     La partida de su ciudad natal, Leiden, ante la posible llamada a filas de su país para huir a Venezuela e instalarse en la isla de Grenada, se convirtió en un hecho fundamental que marcó de manera contundente su estilo. Allí compaginó su trabajo como empresario de construcción de muebles con la faceta artística.

     Una de sus primeras esculturas, Mujer sentada, de 1948, ganó el primer premio del Salón Nacional en 1951. Se ha considerado la similitud de esta pieza con la obra del escultor italiano Arturo Martini, detractor del arte moderno y el abstracto. Sin embargo, esta forma escultórica de líneas claras y contundentes, de volúmenes definidos y limpios será una de las características de Zitman a lo largo de su obra.

     Las piezas expuestas en esta ocasión resultan atrayentes por varios motivos. En primer lugar, y tal y como se ha calificado en ocasiones a la obra de este artista, transmiten una sinceridad sorprendente. Esto es, nada de metáforas descifrables, nada de simbolismos ocultos, parece representar la realidad tal y como se le presenta. Actitudes relajadas en sus personajes, escenas cotidianas, la belleza de lo visible en su máxima sencillez.





     El material que suele emplear para ello, bronce, y la depuración de su técnica apoyan la sensación de pureza y no artificios. Los diferentes tonos de bronce empleados en una misma pieza hace que configuren una totalidad interesante (ej. Mujer Sombrero). La mezcla de materiales más orgánicos, como la madera (ej. Pescadorcito), dotan a algunas piezas de cierta cercanía y sensación de calidez que compensan el frío y la dureza del bronce.





     Mencionar también la originalidad de las peanas en las que se apoyan muchas de las esculturas. Esto es, círculos de bronce de gran diámetro colocados en el suelo y llenos de arena. El empleo de este material también aporta suavidad y apariencia más orgánica.





     En ocasiones realiza la misma pieza generando una serie, cuya diferencia entre ellas es el empleo de materiales y/o dimensiones distintas (ej. Luna, realizado en resina, y Lunita con Almohadas, de bronce, ambas pertenecientes a la serie Luna). Este mero cambio hace que la percepción y sensaciones que generan piezas prácticamente iguales sean muy diferentes.






     La voluptuosidad de las formas en la mayoría de sus figuras, sobretodo femeninas, es otra característica del general de la obra. Evidentemente, este rasgo hace imposible que no se pasen por la cabeza autores como Botero, sinónimo de dicha cualidad en las carnes de sus representados. Esta particularidad, unida a las dimensiones de determinadas piezas, producen una sensación impactante. Un ejemplo de ello lo encontramos en su pieza Señora Hamaca. En otros casos, un número de figuras de dimensiones más pequeñas y estilizadas nos recuerdan las conocidas esculturas de Alberto Giacometti.





     También encontramos en la entrada de la exposición una única pieza que trae a la memoria los dibujos en el aire a base de planchas de metal de José González.





     Adentrándonos unos pasos, los bustos expuestos tienen reminiscencias a los cabezas de Brancusi, con la diferencia de que Zitman los coloca en peanas de madera y les confiere una personalidad más notable, identificándolas con rostros de los nativos venezolanos.





     Si hay que destacar un rasgo por encima de todos, sin duda para mí sería el equilibrio con el que Zitman dota a gran parte de sus obras. Como he mencionado antes, elementos de grandes dimensiones están sustentados en ocasiones por un único y estrecho punto que las une a la peana (ej. La Desconocida o Pícara). La contradicción entre el peso que denotan las esculturas (generado por las dimensiones, los materiales e incluso las actitudes de los representados) y la fragilidad de su apoyo es una característica de lo más sorprendente y peculiar. Plantearse cómo lo consigue sigue siendo un misterio para mí.






     Otro detalle a tener en cuenta ante la obra de este artista es la diferencia en cuestiones de acabado entre ciertas piezas. Así pues, nos encontramos con determinadas esculturas cuyo tratamiento del material y textura final son más brutas que otras, más naturales, no tan pulidas. Se podría decir que en cierto modo son más salvajes y cercanas a la realidad. Éstas están en oposición a otro tipo de acabados mucho más limpios y sutiles, delicados y, a mi modo de ver, que ocultan en gran parte la intención que el autor tiene a la hora de representar una realidad natural. ¿El posible motivo? Vendible a altas esferas versus creación sin condicionamientos.







     Un acierto por parte la de organización de la exposición es la iluminación (excepto en la escultura Lectura, totalmente desamparada de luz en mitad de la sala). Ésta, generada en su mayoría a través de cenitales, potencia las formas de las piezas y les confiere mayor contraste e intensidad. La ubicación concreta de algunas de las esculturas generan un espacio propio a través de la luz. Así pues, cabe mencionar Cama Grande, colocada al lado de un gran ventanal, configurando mediante la imaginación una habitación por cuyos cristales entra la luz exterior, o Columpio, suspendida en el aire a través de cuerdas metálicas que le dan movilidad, e iluminada frontalmente, hecho que permite que su sombra pase a formar parte activa de la escultura.






     El espacio pues está compuesto por numerosas obras emplazadas con acierto (la gran mayoría ) y aire entre ellas, permitiendo así su completa visión. Evidentemente, algunas de ellas están ubicadas cerca las paredes y éstas son las más desafortunadas. Destaco Niña Vestida, cuya dificultad para rodearla hace que uno de los detalles más importantes referentes al significado de la pieza (piedras en las manos) quede oculto para la mayor parte del público que, deduzco, no considerará oportuno la vista trasera si tiene en cuenta la colocación establecida por el comisariado.


     La visita se convierte en un espacio limpio y agradable, sin interferencias, favoreciendo la contemplación y análisis de la obra de este artista. Después de la lectura del díptico que facilitan en la entrada, los escasos textos que se pueden leer incrustados en las paredes aportan información sobre el autor, críticas y alguna curiosidad del mismo sin entorpecer la visión. Los datos referentes a cada pieza son concretos y adecuados, excepto en el óleo que se encuentra como cabecera inicial del recorrido, cuya cartela era inexistente. Todo hay que decir, que el inicio de este recorrido no quedaba muy bien definido (servidora empezó por el final), aunque el orden en la disposición de las obras no creo que tuviera excesiva relevancia (más allá de leer su biografía antes de ver piezas o toparse con el óleo, considerado su primera obra). Las visitas guiadas gratuitas que ofrece la sala, en concreto El mundo de Zitman, habría sido una opción a tener en cuenta.

     En definitiva, una visita interesante cuya difusión a través de los medios ha sido, desafortunadamente, insuficiente.









jueves, 28 de abril de 2011

"Heroínas". Museo Thyssen-Bornemisza-Fundación Caja Madrid.

     La exposición actual en el museo Thyssen Bornemisza-Fundación Caja Madrid tiene por nombre "Heroínas", un título que a mí, de entrada, me llama la atención.

     Plantea una muestra que destaca, contrariamente a la representación más generalizada de la mujer en nuestra tradición artística (normalmente reducida a la maternidad y al objeto sexual), el lado triunfador, activo, independiente y creador del género femenino.

    Así la exposición, que abarca obras desde el Renacimiento hasta la actualidad, está dividida en varias secciones, agrupadas no según la cronología sino por su temática. Los títulos son:

          -Solas
          -Cariátides
          -Ménades
          -Atletas
          -Acorazadas y Amazonas
          -Magas
          -Mártires
          -Místicas
          -Lectoras
          -Pintoras

     Como siempre, y dado el gran número de piezas, destaco las que personalmente me han llamado más la atención por algún motivo:


     -"Medea", de Evelyn de Morgan: pintada al óleo, la sutileza de las transiciones en los tonos en el ropaje, la perspectiva y la representación de los materiales me ha dejado un rato atónita.


"Medea"





     -"Circe ofreciendo la copa a Ulises", de John William Waterhouse: las transparencias en el ropaje son increíbles.


"Circe ofrecienco la copa a Ulises"



     -"Leyendo", de Gerhard Richter: un trabajo en óleo cuyo realismo hace que sea difícil no confundirla con una fotografía.


"Leyendo"



     -"Mujer de rodillas en una pira", de Kiki Smith: impresionante escultura realizada en bronce sobre tacos de madera, nada de detalle, pero impactante tanto por sus dimensiones como por su significado.


"Mujer de rodillas en una pira"



     -"Autorretrato con collar de espinas y colibrí", de Frida Kahlo: personalmente la trayectoria de esta mujer me fascina, y sus autorretratos, tan directos y sinceros me gustan muchísimo.


"Autorretrato con collar de espinas y colibrí"


    
      -"Santa Catalina leyendo un libro", de Onorio Marinari:  la reproducción de los brillos, las luces, los tejidos y la suavidad en el difuminado de la figura, especialmente el rostro, es impresionante (aunque en la fotografía no se aprecia bien).


"Santa Catalina leyendo un libro"



     -"Autorretrato", de Charley Toorop: destaco el uso de colores contrastados, líneas muy marcadas (asemejando los cuadros a ilustraciones) y las pinceladas bastas y contundentes. La imagen a continuación no es la expuesta en el museo, pero no la he encontrado... :-(



"Autorretrato"


     En definitiva, una exposición variada que recomiendo visitar! Si quereis echar un ojo antes aquí teneis el enlace:

http://www.museothyssen.org/microsites/exposiciones/2011/heroinas/

domingo, 27 de marzo de 2011

"Atlas. ¿Cómo llevar el mundo a cuestas?"

     "Atlas ¿Cómo llevar el mundo a cuestas" es una exposición del museo Reina Sofía que se pudo visitar desde el pasado 24 de noviembre. Está compuesta por casi 400 obras de multitud de artistas en un intento de recorrer la historia de las imágenes desde 1914 hasta nuestros días.

     Se trata de una muestra inter-disciplinaria que elige el atlas de imágenes Mnemosyne, compuesto por Aby Warburg entre 1924 y 1929 (trabajo que consituye para todo historiador de arte o artista una obra de referencia), como punto de partida. Incluso se llega a decir de éste que es para la historia del arte el equivalente a lo que Freud, su contemporáneo, fue para la psicología: incorporó cuestiones radicalmente nuevas para la comprensión del arte, y en particular la de la memoria inconsciente.

     Atlas no contiene grandes obras de grandes artistas, sino más bien sus primeros o tempranos bocetos, apuntes de piezas, curiosidades,...elementos que ayudan a comprender cómo trabajaban algunos de ellos. Así pues encontamos "obras" de Goya, Man Ray, Kasimir Malévitch, George Grosz, Francesc Abad, Zoe Leonard, Sol Lewitt, Fischli and Weiss, Marcel Bloodthaers, Robert Rauschenberg, Josef Albers, Salvador Dalí, Lewis Carrol, Bruce Nauman, Bertolt Brech, Max Ernst, Antoni Tàpies, Robert Rauschenberg, Giacometti, Haeckel, y muchísimos más.


     A su vez, el recorrido lleva al visitante a diferentes momentos históricos clave, desde la Primera Guerra Mundial hasta hoy. En ese transcurso se proponen ejemplos de las respuestas que, en su día, los artistas, pensadores, dramaturgos, cineastas, fotógrafos y poetas dieron a determinadas situaciones históricas, generalmente conflictivas. El momento histórico representado en cada sección es fácil de distinguir, pero los objetos que se exponen se despliegan de forma que provoquen una confrontación entre las obras de arte y los documentos que dan testimonio de los acontecimientos y un enfrentamiento entre la cronología y el anacronismo, para ver los hechos históricos desde otro punto de vista y análisis.

    
     Personalmente he visto elementos que me han resultado muy curiosos y me ha hecho ilusión ver en "carne y hueso". Sobretodo los que hemos estudiado en Historia del Arte y que constituyen el germen de lo que posteriormente han llegado a ser grandes movimientos artísticos. Eso sí, exceso de piezas a mi parecer.



Aby Warburg, panel del "Atlas Mnemosyne"


Karl Blossfeldt, “Unformen der Kunst”



Goya, "Qué alboroto es este?"

jueves, 17 de marzo de 2011

Just Madrid.

     El pasado mes de febrero tuvo lugar en la capital la segunda edición de Just Madrid, feria de arte contemporáneo dirigida a profesionales, coleccionistas, críticos y público en general. En sus 4 plantas se exhibían obras de más de 50 galerías de todo el mundo.

     Parece ser una buena alternativa para la ya consolidad y menos asequible Arco, que coincidía en fechas junto con una tercera, Art Madrid. Para algunos esta "coincidencia" nos suponía tener que elegir qué feria visitar porque, aunque es factible ver las 3 en una semana, a mí me basta sólo una para salir aturdida de tanta observación y análisis. Para otros no es más que una buena manera de aprovechar la visita a Madrid de profesionales y críticos y que maten 3 pájaros de un tiro, si pueden!

     Una vez dentro de la feria pasa lo que suele pasar, de los cientos de obras que te encuentras sólo un puñado de ellas te llaman verdaderamente la atención (aunque no dudo que para otros será algo distinto....para gustos los colores). Así que me voy a centrar e las que más me atrajeron personalmente:

    
     Catalina Ortiz: ilustraciones delicadas, mezclando materiales, sencillas, menos es más!







      Noé Sendas: fotografías elegantes y en cierto modo angustiosas.








     David Oliveira: esculturas de alambre negro y malla fina. Hasta que no te acercas parecen pintadas en la pared, pero están como suspendidas en el aire (algunas)!







     Rómulo Celdrán: algún día yo quiero dibujar así. A simple vista? Fotos de bolsas de basura, unas blancas y otras negras (¿?). A 10 centímetros de distancia? Lápiz! Sólo lapiz! Y bueno, qué decir de la bombilla... Lástima de mis fotos....sorry.








     Germán Gómez: impresiones sobre chapa y remaches metálicos. Crea volúmenes con los diferentes planos, tamaños que alcanzan los dos metros...realmente impresiona!








Y como no... Juan Francisco Casas y su boli Bic: por fin lo pude ver en directo!








     Si, como dice Paloma, se han vendido el 80% de las piezas expuestas en Just Madrid.... habrá que ir planeando cómo llegar allí, no????

miércoles, 8 de diciembre de 2010

"Jardines Impresionistas". Fundación Caja Madrid.

     Haciendo caso omiso de mi autoconsejo "ni se te ocurra pisar el centro un sábado por la tarde de Navidad", me dirigí con una amiga a la fundación Caja Madrid.

     Primer obstáculo: llegar hasta allí...un verdadero infierno. Es inevitable (para mí) soltar algún que otro taco, mirada asesina o resoplido dirigido con mucha intención en 10 minutos de recorrido de mi casa al lugar.

     Segundo obstáculo: una cola de casi media hora. Claro es sábado... Pero me sorprendió gratamente ver allí a tanta gente tan dispar: familias con niños, jóvenes extranjeros, señores de la 3ª edad...


     La entrada. He pensado cómo enfocar este comentario y, dado que se trata de pintura impresionista básicamente, diré lo que más me ha impresionado de toda la exposición: "Flores de loto", de Charles Courtney Curran. No sabría describir exactamente la parte técnica por la que este cuadro me capturó, pero sí se lo que sentí, y fue emoción. Sí emoción de esa que te llega a la piel y a los ojos...una especie de sobrecogimiento interno...no sé... algo mágico. Quizás fue por el contraste, porque después de ver gran número de obras con colores intensos y fuertes, con pinceladas grandes y bastas, con excesos de materia en el lienzo y figuración media, te topas con esta especie de sueño, dulce, suave, difuminado, con un efecto casi de desenfocado...una pequeña parcela de paz. Mi favorito, definitivamente.


         "Flores de loto", óleo de Charles Courtney Curran.


     De entre los demás cuadros ubieron, obviamente, otros tantos que me llamaron la atención y por cosas muy concretas: "Pleno Verano", óleo de James Guthrie, grandes pinceladas, colores en rostros nada realistas, la sensación de sol entrando por las ramas de los árboles e ilumiando ciertos puntos está muy lograda; "Jardin de flores", óleo de Emil Nolde: me llamó la atención que en sus pinceladas se distinguen perfectamente todos los tonos que está usando, sin que éstos se mezclen para formar un tono homogeneo Da sensación de movimiento, de estar vivo), y la poca importancia que le da a la figura que se encuentra cas camuflada entre la vegetación (si ves el cuadro con cierta distancia ni se aprecia que hay una figura!); "Le paon blanc", óleo de Hermen Anglada, el rostro que centra la atención es inolvidable, de mirada oscura, rostro expresivo y la luz sobre la figura central hace que esta destaque de manera especial.

     En general reinaba la sensación de frescura en los cuadros, de paisajes abiertos y coloridos, de cotidianidad robada y momentos instantaneos.....eso es...de "Impresionismo".

     Valió la pena adentrarse un sábado tarde en la jungla...


P.D.: cierto! Nada que ver las fotos a lo que es verlos en "carne y hueso"...o sería "lienzo y pintura"?

lunes, 22 de noviembre de 2010

"Steal, cut and paste" de Begoña Morea Roy. Galería Raquel Ponce.

     La planta de abajo de la galería Raquel ponce expone la obra de Begoña Morea Roy, una zaragozana afincada en Londres, ciudad que dice haberle influido a la hora de crear.

     Las piezas están hechas de papeles de colores, maderas y elementos textiles básicamente. Dice el galerista que estos collages se asemejan a mapas, por los calados, las formas, las superposiciones,... Y hombre, si te lo dice él... como que intentas verlo (no vaya a ser que la ignoracia artística de una haga que se le pasen por encima maravillosas obras de arte contemporaneo) pero si no....ni rastro de mapa ni nada que tenga que ver con algo interesante (para mí).

     Sinceramente, lo único que me ha llamado la atención positivamente es la mezcla de colores, tonos luminosos e intensos que van desde el verde, fucsia, naranja,... al negro. Pero para gustos...ya se sabe, así que si a alguien no le gustan estos colores, pues ni eso! (Como siempre en mi opinión).

     Por lo demás, creo que los futuros collages de la clase de Análisis de la Forma que tenemos que entregar en breve me resultarán, cuanto menos, más entretenidos.




"Buscando el equlibrio natural" de Mónica Gener. Galería Raquel Ponce.

     Al entrar  en la galería se respira paz. Es uno de esos sitios en los que te tumbarías boca arriba y suspirarías relajado, algo parecido a sentir felicidad. La culpa la tiene el blanco, blanco de las paredes, blanco de las obras de esta artista. Y es que es el color que  más predomina, mezclado con algunos grises, crudos, verdes y algún pequeño toque de negro.

    Se podría decir que en esta exposición hay dos tipos de obras. Uno de ellos toma como base planos de edificios, fotografías retocadas de maquetas y grabados recortados que realiza la artista (Mónica actualmente da clases en la Universidad de arquitectura). Algunos son cubiertos con cristal, sobre los que trabaja con ácido para dar determinadas formas como la sombra de un ábol, otros tienen por detrás luz, haciendo que resplandezca la imagen, otro son un conjunto de pequeñas piezas... Detalles sutiles y delicados.







 
    
     El otro tipo de obras son las que más me han gustado... Se trata de muebles antiguos reciclados, pintados de blanco, en los que la artista introduce fotografías (dejando espacio para la luz detrás) de naturaleza, animales... Los muebles están en el suelo o colgados de la pared. Realmente brillan y transmiten paz....tienen un aire muy Zen.








     Y sí, digo que estas son las que más me han gustado por dos motivos: el primero es por la sensación de paz que he mencionado antes, y porque a mí personalmente las imágenes me han hecho reflexionar, la naturaleza encerrada, lo orgánico y lo inorgánico, construcciones frías frente a seres vivos, pájaros como símbolo de libertad encerrados en objetos antiguos (el pasado),... En fin, que me genera actividad, tanto emocional como intelectual, y eso es lo que me gusta del arte. Y el segundo motivo por el que me han gustado es por mi afición a crear a partir de objetos reciclados. El ir por la calle y encontrarme pequeños tesoritos es una de las mayores satisfacciones de pasear. Claro que también tiene su lado negativo: almacenar cosas hasta que llega el momento en el que dices "Claro!!! Con esto voy a hacer aquello!", y la pertinente bronca de familiares y amigos augurando un futuro  de Diógenes!

     En fin, creo que algún día entenderán.....

     ;-)